Comentarios a Madrid nos mata

El pasado miércoles 21 de septiembre, nos reunimos en la librería Capitán Letras del barrio de Prosperidad, para dar por comenzado un nuevo curso de encuentros, diálogos, opiniones, libros y proyectos de amistad, en torno a la Literatura que se escribe en la actualidad.

Club de Lectura Capitán Letras

Nuestra meta es, conocer, mes tras mes, a diferentes autores, algunos de los cuales, nos serán desconocidos hasta que surjan en el Club de Lectura. Los amaremos, los odiaremos, nos serán indiferentes… pero les leeremos.

Este año, inauguró el curso el escritor y periodista de origen argentino, Carlos Salem, residente en España desde 1988 y especializado en Novela Negra.

Con su “Madrid nos mata”, nos adentró en las estrechas calles de Lavapiés, un barrio de Madrid, y sus alrededores. La atmosfera fue a veces asfixiante, de miedo, violencia, inseguridad y corrupción. Retrataba a una sociedad multicultural, que habitaba tras esos balcones, dentro de esos bajos, en sus sótanos, y tugurios; y que temía por su vida tras la aparición en el barrio de un asesino de viejecitas.

Alguien dijo que, en esta novela, la resolución del misterio no parecía ser el objetivo principal, sino mostrarnos un espacio, unos protagonistas, que se veían inmersos en hechos violentos y que, en la mayor parte de las veces,eran ya antes de los crímenes, individuos derrotados y en decadencia, buscando su lugar en el mundo.

Los aficionados a la Novela Negra, saben, que el móvil de los crímenes suele ser siempre alguna debilidad humana: rabia, ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria, etc.Una de las lectoras, descubre, un personaje en nuestra novela objeto de tertulia,pero muy al final, que lleva dentro de su corazón, un resentimiento arraigado y tenaz, que persiste a lo largo del tiempo. Y que no perdona. Ahí tenemos una pista para intuir al asesino, pese a las pistas falsas que nos va dejando. ¿Quién siente mucho rencor?

Una de las asistentes, recalcó que era poco creíble, que una Brigada de Policía que había detenido a asesinos internacionales, no fuese capaz de encontrar a un asesino de barrio, que degollaba ancianas y las colocaba mirando hacia La Meca. Y esto era porque, según otra lectora, los propios policías,desbordados por sus propios dramas personales, no eran capaces de concentrarse al máximo y por lo tanto, no conseguían encontrar al culpable. No tenían el perfil del super héroe.

El lector, puede coger el libro y hacer un recorrido turístico, siguiendo las hazañas que suceden en la novela. Plaza de Cascorro, escultura de Agustín Lara, aquel compositor de boleros mejicano en la calle Sombrerete, calle del Amparo, plaza de Tirso de Molina… Nos lo apuntamos para el próximo paseo por ese Madrid castizo. Ruta de una novela negra.

Para finalizar, por si alguien no lo conociera, el título nos lleva a recordar una frase de la época de la famosa movida madrileña en la década de los 80. “Madrid me mata” entre los artistas y madrileños de la época, venía a significar que los gratificantes excesos de la capital, te podían llevar a “morir” de gusto entre tanta música, creatividad, fiestas…

Entre los años 1984 y 1085, se publicó una revista que exploraba Madrid como espacio de creación y vanguardia. En ella se documentó la transformación del Madrid antiguo, en una metrópolis que estaba creando una nueva forma, mucho más lúdica, de ver la vida.

Homenaje a un barrio muy querido por el escritor, y a una ciudad, Madrid. Que no nos mata, y si lo hace, es de gusto. Ahí queda eso.

Emilia Sánchez

Club de Lectura, septiembre-2022

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